Este febrero tuve que obligarlo al viento Sur,
no dejé ni una pequeña hoja en los árboles,
ningún color que parpadeara entre las extranjeras avenidas;
No hubo más opción que el Invierno.
Sintió Usted en sus cajones el frío?
Se supo extraño en su hemisferio?
Le sobró Sol al finalizar el día?
Era imposible contarle
cómo era la Nieve de otra forma..
Una mañana recordé cómo su pequeña persiana
nos defendía de las tropas de luz que amedrentaban
con la Bandera de la Realidad;
pero no extrañé...
Me complacía el olor a nuevo de las antigüedades,
como me complacen estas ganas de escribirle
aunque no pueda comprobar aún su existencia.