martes, 25 de agosto de 2015

Lejos

Lejos. Insoportablemente lejos. Más allá de todo océano y toda arena. Dónde las cordilleras más altas son una corta inhalación; delgadas costillas del horizonte. Si el mundo fuera una línea alargándose, mucho más allá del último punto estaría yo, aún, doblándole la apuesta a la lejanía. Como si hubiera saltado del precipicio de mi propia vida para estrellarme triunfalmente contra un pedazo de planeta y esa caída siguiera todavía horizontalmente hacia donde no existe el sonido. Y si uniera cada palabra de cada libro, cada carta, cada cita, cada poema libre que leí alguna vez, esa cinta mágica ya no podría alcanzarme. Lejos de las distancias clasificables. De las inclasificables. Sin cardinalidad, sin luz que llegue ni tiempo para esperarla. El infinito desplegado como una alfombra para mi sombra que se sigue yendo y ya lo deja y ya no está.

martes, 11 de agosto de 2015

Desquebrar

De a poco las piezas nuevas fueron ubicándose en el plano, parecía imposible que esas formas ajenas y anarquizadas pudieran en algún momento unirse a mis pies sin fricción. Ayer empecé a armarlos con el proyecto de ensamblarme entera antes de moverme. No pude dormir; el taller está revolucionado, así que con los ojos a medio hacer tuve que seguir trabajando. Me quedaría horas investigando los mecanismos nuevos de mis manos, cambian con la luz, ahora, por ejemplo, están llenas de cosas, todo lo que necesito para vivir mil años y después parecen vacías; cuando están vacías veo los detalles y puedo leer en las palmas que ver los detalles es una fortuna en sí misma, por momentos desaparecen y me muestran que estar entera no es saberme completamente. Los dedos de ahora tienen música. Mi frente es una lámpara. El resto es un desorden a los fines del Comienzo.

domingo, 9 de agosto de 2015

Domingo

A la luz de tus señales la música se ajusta al azul del día, nada pesa, la piel es un vértigo despierto; los ojos ven, abiertos o cerrados, el mismo sueño, la profundidad es un camino claro.

viernes, 7 de agosto de 2015

Agosto

En una mezcla de gris y azul se reconstruyeron sus ojos. En ese contexto de mar fui recibiendo capítulos de mi vida que reposaban en su recuerdo y fue dos veces la fascinación; mis manos en el camino, enteras, recuperadas. Ensamblar las memorias sonaba como un arpa templada en cada estadío del tiempo.................. No sé si habrá una nube, un tigre, una órbita de Valencia, más compleja o mejor diseñada que la urdimbre indisoluble del amor, algo con más sensación de campo abierto, de luna, de pájaros dejándose llevar por el viento. El mágico telar alumbra la conciencia insondable, los innumerables compartimentos interiores, revela la facultad de Cielo........................ También me regaló música y escribió en mayúscula: ESPERANZA.

martes, 4 de agosto de 2015

Dienstag

Ahora se nubla, hace calor, mi ventana cuelga de un árbol, ruedo de la cama a las sillas, de la guitarra a los dibujos, empiezo a escribir y lleno una página de espirales que tal vez quieran decir algo. Todavía tengo la noche por delante para leer hasta el delirio. Me acuden analogías unidas a la naturaleza; pienso en las mariposas que vi en el jardín este domingo, así ando también en el jardín de mis cosas. Está nublado y no estoy triste, observo mi melancolía desde cierta altura, no está mal, es buena su salud y su distancia. Pero no sé qué haría sin ese árbol. Me llega el sonido apagado del viento entre las ramas; imagino perfectamente cómo se sienten las hojas cuando estoy como ahora tan despierta y quieta. Puedo deslizarme sobre la cursiva como lo hice alguna vez sobre la nieve: la sensación es un fin en sí mismo. Nunca recuerdo si en momentos como este hay que respirar o dejar de hacerlo, es posible que elija lo incorrecto y por eso no dure. Por las dudas me dejo esta nota, que oficia de mapa, antes de exhalar.

lunes, 3 de agosto de 2015

Autoescuela

Hay pocos lugares donde existo; en el desafío a mis posibles, suelo habitar un cuerpo fantasmagórico que se nutre de experiencias en un campo virtual del que podría no volver. Tengo serios problemas con el presente; mi conciencia de respirar acentúa aún más mi noción de sueño lúcido, de despertarme en una burbuja inventada por alguien que podría ser yo misma. Qué hago en este lugar? Quiénes son estas personas? Por qué me quieren? Cuando realmente me pierdo busco en mi memoria la imagen más reciente de mi casa. Me ensamblo en el recuerdo, floto con consistencia, recupero mi biología y vuelo de entrecasa. Después me dejo mecer de nuevo por el laberinto de estaciones desordenadas, bosques mágicos, problemas de juguetería y de todo ese parque gravemente infantil tomo tesoros que sólo se pueden llevar observando. Me siento sola y premiada; destemplada y agradecida. Me aprendo las flores y los pájaros para dártelos cuando vuelva a verte, llenarte la mirada de perfumes y cantos hasta romper la tristeza que te acude cuando acudo sin estar. Pensar algunas cosas me hace doler el cuerpo que dejé y el viento que soy ahora. Cuando termine de diseñar este mundo voy a despertar en la habitación donde están mis ojos, voy a mirar sus caras como sueños y no los sueños como cosas, y entre los sonidos y la temperatura de lo que elegí que fuera mi vida real, voy a saberme cerca de todo lo abrazable, voy a poder dormir.

sábado, 1 de agosto de 2015

Verano.

Son lindas las criaturas del sol, como pequeñas unidades de vida gustosas de oxidarse en el romance con el aire de la intemperie, dignos súdbitos de los dones del día, diestros actores del verano. Me place ver como la expresión de la cara y el cuerpo se oronda al contacto con la luz que ha de prometer más luz, una inundación resplandeciente de la que nadie parece querer escapar, dejándose mecer y golpear por las olas de sol, hechizados por el encanto mayestático del Astro. No son pocas las veces que me avergüenza la incapacidad de esa primitiva y espiritualmente saludable entrega, pero la acepto. Mi romance es con la sombra. Los árboles abrazan y se dejan abrazar por ese cuerpo inasible de hilos de fuego, lo respiran, lo hacen verde y al pie de su exultante belleza me regalan el tesoso intemporal de su aire, el dibujo oscuro y fresco donde me oxigeno de presente. Prefiero la penumbra, las cortinas encendidas y tibias. No soy una criatura del sol, no puedo tener una relación directa con su existencia aunque sí con cada una de sus creaciones; desde los colores a la posibilidad de la luna, le pertenezco. Nos acercamos cuando él se aleja. En otoño su mano tibia en mi espalda me templa sin resistencia y nos quedamos los dos mirando por mis ojos, suspendidos en una paz dorada, compartiendo la falta de modestia, él por conmoverse de la belleza de su propia obra, yo por creer que la entiendo.