Dos peces de miel que interpretan la expresividad del mar no conocido.
Dos balsas seguras de su caída.
Dos abrazapensamientos.
Dos palabras húmedas.
Dos castillos de luciérnagas.
Dos puertas que llevan a perderse en el mismo abismo.
Dos redes que desatrapan.
Dos cárceles involuntarias.
Dos molduras de yeso y una mirada de estatua.
Dos provocaciones al límite del caos.
Dos lunas doradas.
Dos aljibes brillantes de subir los días nuevos.
Dos pájaros inmortales.
Dos veces el otoño en el doble espejo donde me sigo mirando.