miércoles, 18 de noviembre de 2015
El Día
Un día se empieza a volver. El camino de regreso es desconocido; nunca sabrás qué pasó con tus pasos de ir porque volver también es hacia adelante.
Hubo que viajar al fondo de la soledad, del silencio, del frío, palpar en la oscuridad sin saber si esos aleteos eran tus manos, sin la seguridad de tener manos todavía.
Se escucha respirar: soy esto que respira. Un universo y el universo delimitado por una enexplicable conciencia.
He dejado mi nombre en la boca de los otros, ya no está en mí. En mí están los que me nombran.
Ahondo un poco más y veo el lucero sobrenatural de la madrugada: estoy volviendo. El mundo es como lo recordaba pero no como lo sentía. Va llegando la vigilia en una ola de armónicos, en un estremecimiento de átomos que combinan con las estrellas. No tengo bordes ahora. Se han resignifica mi vida y mi muerte. Soy esta sinfonía anónima, inasible. Soy también el momento en que deje de vibrar. La sonrisa invisible que se izará en el silencio hasta que cumpla con desvanecerlo, al fin todo, el instante siguiente.
sábado, 14 de noviembre de 2015
Amarillo
Sos la primera vez que vi.
Los años mataron y nacieron muchas cosas menos esa imagen.
Y no hay nada más
porque no hubo tampoco
más que una sola noche de múltiples noches.
Inagotables.
Desalumbradas.
Había una hoja de menta que nunca terminaba de diluirse en tus ojos,
un libro para esperarte,
humo con tu llegada,
el reloj de tu abuelo,
heridas como cajas en una mudanza
y esos momentos hondos de inmortalidad,
de no estar solos,
de que no duela.
Y ya no es momento para escribir un tango.
Quién sabe por qué te sigo vivo;
por qué no me dejo morirte.
Los años mataron y nacieron muchas cosas menos esa imagen.
Y no hay nada más
porque no hubo tampoco
más que una sola noche de múltiples noches.
Inagotables.
Desalumbradas.
Había una hoja de menta que nunca terminaba de diluirse en tus ojos,
un libro para esperarte,
humo con tu llegada,
el reloj de tu abuelo,
heridas como cajas en una mudanza
y esos momentos hondos de inmortalidad,
de no estar solos,
de que no duela.
Y ya no es momento para escribir un tango.
Quién sabe por qué te sigo vivo;
por qué no me dejo morirte.
martes, 25 de agosto de 2015
Lejos
Lejos. Insoportablemente lejos. Más allá de todo océano y toda arena. Dónde las cordilleras más altas son una corta inhalación; delgadas costillas del horizonte. Si el mundo fuera una línea alargándose, mucho más allá del último punto estaría yo, aún, doblándole la apuesta a la lejanía. Como si hubiera saltado del precipicio de mi propia vida para estrellarme triunfalmente contra un pedazo de planeta y esa caída siguiera todavía horizontalmente hacia donde no existe el sonido. Y si uniera cada palabra de cada libro, cada carta, cada cita, cada poema libre que leí alguna vez, esa cinta mágica ya no podría alcanzarme. Lejos de las distancias clasificables. De las inclasificables. Sin cardinalidad, sin luz que llegue ni tiempo para esperarla. El infinito desplegado como una alfombra para mi sombra que se sigue yendo y ya lo deja y ya no está.
martes, 11 de agosto de 2015
Desquebrar
De a poco las piezas nuevas fueron ubicándose en el plano, parecía imposible que esas formas ajenas y anarquizadas pudieran en algún momento unirse a mis pies sin fricción. Ayer empecé a armarlos con el proyecto de ensamblarme entera antes de moverme. No pude dormir; el taller está revolucionado, así que con los ojos a medio hacer tuve que seguir trabajando. Me quedaría horas investigando los mecanismos nuevos de mis manos, cambian con la luz, ahora, por ejemplo, están llenas de cosas, todo lo que necesito para vivir mil años y después parecen vacías; cuando están vacías veo los detalles y puedo leer en las palmas que ver los detalles es una fortuna en sí misma, por momentos desaparecen y me muestran que estar entera no es saberme completamente.
Los dedos de ahora tienen música. Mi frente es una lámpara. El resto es un desorden a los fines del Comienzo.
domingo, 9 de agosto de 2015
Domingo
A la luz de tus señales la música se ajusta al azul del día, nada pesa, la piel es un vértigo despierto; los ojos ven, abiertos o cerrados, el mismo sueño, la profundidad es un camino claro.
viernes, 7 de agosto de 2015
Agosto
En una mezcla de gris y azul se reconstruyeron sus ojos. En ese contexto de mar fui recibiendo capítulos de mi vida que reposaban en su recuerdo y fue dos veces la fascinación; mis manos en el camino, enteras, recuperadas. Ensamblar las memorias sonaba como un arpa templada en cada estadío del tiempo.................. No sé si habrá una nube, un tigre, una órbita de Valencia, más compleja o mejor diseñada que la urdimbre indisoluble del amor, algo con más sensación de campo abierto, de luna, de pájaros dejándose llevar por el viento. El mágico telar alumbra la conciencia insondable, los innumerables compartimentos interiores, revela la facultad de Cielo........................
También me regaló música y escribió en mayúscula: ESPERANZA.
martes, 4 de agosto de 2015
Dienstag
Ahora se nubla, hace calor, mi ventana cuelga de un árbol, ruedo de la cama a las sillas, de la guitarra a los dibujos, empiezo a escribir y lleno una página de espirales que tal vez quieran decir algo. Todavía tengo la noche por delante para leer hasta el delirio. Me acuden analogías unidas a la naturaleza; pienso en las mariposas que vi en el jardín este domingo, así ando también en el jardín de mis cosas.
Está nublado y no estoy triste, observo mi melancolía desde cierta altura, no está mal, es buena su salud y su distancia.
Pero no sé qué haría sin ese árbol. Me llega el sonido apagado del viento entre las ramas; imagino perfectamente cómo se sienten las hojas cuando estoy como ahora tan despierta y quieta. Puedo deslizarme sobre la cursiva como lo hice alguna vez sobre la nieve: la sensación es un fin en sí mismo.
Nunca recuerdo si en momentos como este hay que respirar o dejar de hacerlo, es posible que elija lo incorrecto y por eso no dure. Por las dudas me dejo esta nota, que oficia de mapa, antes de exhalar.
lunes, 3 de agosto de 2015
Autoescuela
Hay pocos lugares donde existo; en el desafío a mis posibles, suelo habitar un cuerpo fantasmagórico que se nutre de experiencias en un campo virtual del que podría no volver. Tengo serios problemas con el presente; mi conciencia de respirar acentúa aún más mi noción de sueño lúcido, de despertarme en una burbuja inventada por alguien que podría ser yo misma. Qué hago en este lugar? Quiénes son estas personas? Por qué me quieren? Cuando realmente me pierdo busco en mi memoria la imagen más reciente de mi casa. Me ensamblo en el recuerdo, floto con consistencia, recupero mi biología y vuelo de entrecasa.
Después me dejo mecer de nuevo por el laberinto de estaciones desordenadas, bosques mágicos, problemas de juguetería y de todo ese parque gravemente infantil tomo tesoros que sólo se pueden llevar observando. Me siento sola y premiada; destemplada y agradecida.
Me aprendo las flores y los pájaros para dártelos cuando vuelva a verte, llenarte la mirada de perfumes y cantos hasta romper la tristeza que te acude cuando acudo sin estar.
Pensar algunas cosas me hace doler el cuerpo que dejé y el viento que soy ahora.
Cuando termine de diseñar este mundo voy a despertar en la habitación donde están mis ojos, voy a mirar sus caras como sueños y no los sueños como cosas, y entre los sonidos y la temperatura de lo que elegí que fuera mi vida real, voy a saberme cerca de todo lo abrazable, voy a poder dormir.
sábado, 1 de agosto de 2015
Verano.
Son lindas las criaturas del sol, como pequeñas unidades de vida gustosas de oxidarse en el romance con el aire de la intemperie, dignos súdbitos de los dones del día, diestros actores del verano. Me place ver como la expresión de la cara y el cuerpo se oronda al contacto con la luz que ha de prometer más luz, una inundación resplandeciente de la que nadie parece querer escapar, dejándose mecer y golpear por las olas de sol, hechizados por el encanto mayestático del Astro. No son pocas las veces que me avergüenza la incapacidad de esa primitiva y espiritualmente saludable entrega, pero la acepto. Mi romance es con la sombra. Los árboles abrazan y se dejan abrazar por ese cuerpo inasible de hilos de fuego, lo respiran, lo hacen verde y al pie de su exultante belleza me regalan el tesoso intemporal de su aire, el dibujo oscuro y fresco donde me oxigeno de presente. Prefiero la penumbra, las cortinas encendidas y tibias. No soy una criatura del sol, no puedo tener una relación directa con su existencia aunque sí con cada una de sus creaciones; desde los colores a la posibilidad de la luna, le pertenezco. Nos acercamos cuando él se aleja. En otoño su mano tibia en mi espalda me templa sin resistencia y nos quedamos los dos mirando por mis ojos, suspendidos en una paz dorada, compartiendo la falta de modestia, él por conmoverse de la belleza de su propia obra, yo por creer que la entiendo.
viernes, 29 de mayo de 2015
ADIVINANZA
Dos peces de miel que interpretan la expresividad del mar no conocido.
Dos balsas seguras de su caída.
Dos abrazapensamientos.
Dos palabras húmedas.
Dos castillos de luciérnagas.
Dos puertas que llevan a perderse en el mismo abismo.
Dos redes que desatrapan.
Dos cárceles involuntarias.
Dos molduras de yeso y una mirada de estatua.
Dos provocaciones al límite del caos.
Dos lunas doradas.
Dos aljibes brillantes de subir los días nuevos.
Dos pájaros inmortales.
Dos veces el otoño en el doble espejo donde me sigo mirando.
Dos balsas seguras de su caída.
Dos abrazapensamientos.
Dos palabras húmedas.
Dos castillos de luciérnagas.
Dos puertas que llevan a perderse en el mismo abismo.
Dos redes que desatrapan.
Dos cárceles involuntarias.
Dos molduras de yeso y una mirada de estatua.
Dos provocaciones al límite del caos.
Dos lunas doradas.
Dos aljibes brillantes de subir los días nuevos.
Dos pájaros inmortales.
Dos veces el otoño en el doble espejo donde me sigo mirando.
domingo, 26 de abril de 2015
Donde estás
Te dejo ahí;
me dejo irme con mi juego completo de piezas y retazos
con mi lámpara para encontrarte.
Te dejo desencandilado.
Te dejo ahí;
-Ahí- ese lugar donde no sé llegar,
esa isla silenciosa que se aleja mientras duermo.
Me dejo soñar sin la pesadilla recurrente del amor unilateral,
sin todos los símbolos que la agigantan.
Te deshabito.
Te dejo ahí,
donde estás sin que esté,
donde vivís sin que sea.
La brújula señala un punto a la nada
y en esa dirección me despido de todas las nieblas
por si detrás de alguna es ahí: tu lugar.
Me desmiraste.
Te desestoy.
me dejo irme con mi juego completo de piezas y retazos
con mi lámpara para encontrarte.
Te dejo desencandilado.
Te dejo ahí;
-Ahí- ese lugar donde no sé llegar,
esa isla silenciosa que se aleja mientras duermo.
Me dejo soñar sin la pesadilla recurrente del amor unilateral,
sin todos los símbolos que la agigantan.
Te deshabito.
Te dejo ahí,
donde estás sin que esté,
donde vivís sin que sea.
La brújula señala un punto a la nada
y en esa dirección me despido de todas las nieblas
por si detrás de alguna es ahí: tu lugar.
Me desmiraste.
Te desestoy.
domingo, 12 de abril de 2015
Tango
Puedo con todo y con todos, menos con tu desborde. Me voy y vuelvo a vos con mi media mentira a cuestas: nunca te dejo realmente, nunca te decido. Con el primer sol me enamoro como la primera vez, como la última, como la mejor. No puedo con la obsecuencia de dejarme fascinar por tu fastuosidad y tu miseria, sabiendo que detesto la fastuosidad y la miseria. Sos tan estridente, tan llamativa, tan vulgar, pero inventaste un Arlt, un Borges, un Cortázar para que te amaran así y convirtieran tu futilidad y tu grotesco en la más estética armonía del caos.
Vos la violenta, la indiferente, la lejana. Vos: desde los primeros adoquines fuiste la cuna de los sueños. Los que soñamos con todo el cuerpo Estamos, Venimos o Volvemos. Si tus puertas se abren somos los más enormes, si nos hacés esperar sos nuestro Goliat.
Y entendé que la cosa es personal, sos una trampa irresistible y estás llena de cómplices; no vamos a ganarte pero jugamos igual.
En esta Ciudad amo personas, amo demasiado, intenso, hondamente. Uno se abandona a tu hechizo y se encuentra, se une para siempre. A veces hacemos latir la noche hasta que se parte en dos y el día barre las colillas de la magia. Entonces a nadie le importa ver tus hilos al amanecer, ni el dorso de cartón de tus ojos de oro. Fuimos magos, fuimos inmortales y estamos listos para bailar en el cataclismo.
Sos rara y hermosa como los pensamientos, como mis ganas de abrazar las esquinas, los bares, las librerías… Quiero escuchar los poemas que los barrios recitan en un repertorio eterno. Saberme el cielo de tu centro Capital y el de tus cuatro brazos cardinales. Y otra vez a cualquier hora en cualquier parte de tu cuerpo, Buenos Aires, escuchar los tangos nuevos de la Nueva Era de tu carne.
Acá aprendemos a vivir y a morir de pie porque nunca hay tiempo ni espacio para acostarse.
A veces desde lejos te diviso como un punto homogéneo de luz y evoco mi papel de actriz inestable.
Pero ahora que estoy despierta adentro tuyo, que soy consciente de que hace años me tratás tan suave, besaría tus cordones y tus cúspides, te besaría el ruido, el humo, la humedad implacable, porque es tan fácil amar tu belleza diseñada a golpes y risas de todas las posibilidades.
Ahora que estoy despierta y nos miramos y te cuento que tengo planes para vos, también te digo que necesito las Sierras, que existe Europa y que el Espacio infinito todavía se expande. Y yo quiero verlo con los ojos y las manos hasta que la última lámpara de mi ser se apague.
Y que vuelvo pronto, corriendo, volando, sonando como si estuviera hecha de campanas y aire para entrenarme el corazón con los amores de mi vida que son los que te hacen. Qué unos días más, pero no instalarme. Qué no me olvido, que si crezco voy a hacer que te veas más linda en cada viaje.
Que quedarme… sería el verdadero abandono.
lunes, 2 de marzo de 2015
Antes
Lo miro como se mira un recuerdo;
apenas posible en el pasado y en su dolor futuro:
dos lugares que no pueden alumbrarse.
Le queda incómodo el presente.
Es una habitación a oscuras,
yo le toco el pelo como si sumergiera mi mano
en una fuente de sombra,
su contorno vibra
y recupera el peso
y los sentidos en la extesión de mi brazo;
la fascinación y la angustia de tener un cuerpo
que pueda ser herido y festejado
es una percepción sin imagen.
Algo se acelera, gira, desaparece,
ya no late, ya no está.
Mis dedos son las flores más trites del mundo.
La luz siempre llega tarde.
apenas posible en el pasado y en su dolor futuro:
dos lugares que no pueden alumbrarse.
Le queda incómodo el presente.
Es una habitación a oscuras,
yo le toco el pelo como si sumergiera mi mano
en una fuente de sombra,
su contorno vibra
y recupera el peso
y los sentidos en la extesión de mi brazo;
la fascinación y la angustia de tener un cuerpo
que pueda ser herido y festejado
es una percepción sin imagen.
Algo se acelera, gira, desaparece,
ya no late, ya no está.
Mis dedos son las flores más trites del mundo.
La luz siempre llega tarde.
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