Me quedan todas las noches para desenredarte
para destejerte del paisaje de mi casa
y desasirte de mi sombra,
para envolverte sobre vos mismo
como una madeja que pesa menos en el cuerpo
que en la imaginación
y hacerte rodar al azar hacia algún horizonte
y también desanudarlo
y también peinarle los colores con los dedos
hasta mezclarlos: cintas de vos y de cielo;
una criatura de tiras
que es la pantalla de las desapariciones.
Y de a capítulos perder tu voz,
las ciudades iluminadas de tus ojos
tu nombre..
Sé que no me voy a acordar,
no voy a entender el principio de mi ansiedad,
no voy a poder completar
el espacio discreto y profundo donde anidabas,
pero voy a vivir igual
con ese túnel
con ese circuito de aire irrespirable;
así:
sin vos.
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