viernes, 28 de junio de 2013

La Casa

Usted no deja que lo vea
se vuelve lo suficientemente grande para que lo habite
me deja la casa de su cuerpo abierta
su voz al alcance de mis cuerdas;
todo se vuelve peligrosamente manso
el aire navega de puerta a puerta
hace flotar las cortinas
me atraviesa las manos;
mi libertad de investigarlo y poseerlo
es una trampa lenta:
voy quedando doblada en sus cajones
dormida en su almohada
encendida en su jardín
perdida en los pasillos
florida en su ventana..
Usted cierra los ojos
y respira por la boca otra habitación libre
otra torre sin rejas
otro puente sin guardias..
Su espalda se multiplica
y yo me quedo otro rato más
otros mil ratos más
a fundar su belleza,
como he fundado ya
las nubes y las olas.

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