domingo, 12 de abril de 2015

Tango

Puedo con todo y con todos, menos con tu desborde. Me voy y vuelvo a vos con mi media mentira a cuestas: nunca te dejo realmente, nunca te decido. Con el primer sol me enamoro como la primera vez, como la última, como la mejor. No puedo con la obsecuencia de dejarme fascinar por tu fastuosidad y tu miseria, sabiendo que detesto la fastuosidad y la miseria. Sos tan estridente, tan llamativa, tan vulgar, pero inventaste un Arlt, un Borges, un Cortázar para que te amaran así y convirtieran tu futilidad y tu grotesco en la más estética armonía del caos. Vos la violenta, la indiferente, la lejana. Vos: desde los primeros adoquines fuiste la cuna de los sueños. Los que soñamos con todo el cuerpo Estamos, Venimos o Volvemos. Si tus puertas se abren somos los más enormes, si nos hacés esperar sos nuestro Goliat. Y entendé que la cosa es personal, sos una trampa irresistible y estás llena de cómplices; no vamos a ganarte pero jugamos igual. En esta Ciudad amo personas, amo demasiado, intenso, hondamente. Uno se abandona a tu hechizo y se encuentra, se une para siempre. A veces hacemos latir la noche hasta que se parte en dos y el día barre las colillas de la magia. Entonces a nadie le importa ver tus hilos al amanecer, ni el dorso de cartón de tus ojos de oro. Fuimos magos, fuimos inmortales y estamos listos para bailar en el cataclismo. Sos rara y hermosa como los pensamientos, como mis ganas de abrazar las esquinas, los bares, las librerías… Quiero escuchar los poemas que los barrios recitan en un repertorio eterno. Saberme el cielo de tu centro Capital y el de tus cuatro brazos cardinales. Y otra vez a cualquier hora en cualquier parte de tu cuerpo, Buenos Aires, escuchar los tangos nuevos de la Nueva Era de tu carne. Acá aprendemos a vivir y a morir de pie porque nunca hay tiempo ni espacio para acostarse. A veces desde lejos te diviso como un punto homogéneo de luz y evoco mi papel de actriz inestable. Pero ahora que estoy despierta adentro tuyo, que soy consciente de que hace años me tratás tan suave, besaría tus cordones y tus cúspides, te besaría el ruido, el humo, la humedad implacable, porque es tan fácil amar tu belleza diseñada a golpes y risas de todas las posibilidades. Ahora que estoy despierta y nos miramos y te cuento que tengo planes para vos, también te digo que necesito las Sierras, que existe Europa y que el Espacio infinito todavía se expande. Y yo quiero verlo con los ojos y las manos hasta que la última lámpara de mi ser se apague. Y que vuelvo pronto, corriendo, volando, sonando como si estuviera hecha de campanas y aire para entrenarme el corazón con los amores de mi vida que son los que te hacen. Qué unos días más, pero no instalarme. Qué no me olvido, que si crezco voy a hacer que te veas más linda en cada viaje. Que quedarme… sería el verdadero abandono.

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