Un corazón azul está por morir, está ahogándose sin el aire claro. Toma la última bocanada de oxígeno e intenta resistir lo más que pueda, se infla como una pelota y empieza a tornarse rojo nuevamente. Transpira, caen de su cuerpo gruesas gotas de miedo mientras continúa redondo, piensa que está muy quieto y eso no es bueno; ya no late pero siente, sabe el desenlace y comienza a ver como la palidez vuelve a instalarse mansamente; su color se vuelve cielo. Algunas veces soñaba con juntar sus cuatro manos y anudarse a la vida, anudar a la vida y anular a la muerte. Sabe que intentó, sabe que los nudos se volvieron sogas envolviendo todo su rojo latir. Sus ojos hinchados se quedan tranquilos.
Ya no debe pasar,
Es muy feo ver morir un corazón azul.
(Autor Desconocido)
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