Canta, no va a llorar,
pasó la noche desanudándose la garganta,
tal vez borde un mantel con la tristeza,
practica una mueca;
la perseverancia de devolverá la sonrisa.
Camina, no va a llorar,
no va a ninguna parte..
Reconoce un olor
pero no es el de ella
así que lo cuelga en el armario,
No, no debería quedarse con ese olor que no es suyo;
Lo deja en la vereda;
Ahora la casa parece más prolija y
ella se siente más desordenada.
En tanto movimiento perdió la mueca;
prefiere no mirar su expresión.
Los espejos sólo reflejan el dorso de las cosas.
Ella se queda más tranquila,
le gusta ver el vai-ven de su pelo mientras se persigue.
Va a llegar la noche, canta, no va llorar;
va a dormir con esa extraña dentro suyo.
Canta,
en la voz se reconocen pero no detienen la oscuridad.
Ahora
hacen llover hasta que la ciudad es una gran balsa.
El balanceo las adormece;
van a soñar el mismo sueño
y sólo una despertará.
(ellas lo saben)
una cierra los ojos
la otra sonrie.
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