martes, 11 de agosto de 2015
Desquebrar
De a poco las piezas nuevas fueron ubicándose en el plano, parecía imposible que esas formas ajenas y anarquizadas pudieran en algún momento unirse a mis pies sin fricción. Ayer empecé a armarlos con el proyecto de ensamblarme entera antes de moverme. No pude dormir; el taller está revolucionado, así que con los ojos a medio hacer tuve que seguir trabajando. Me quedaría horas investigando los mecanismos nuevos de mis manos, cambian con la luz, ahora, por ejemplo, están llenas de cosas, todo lo que necesito para vivir mil años y después parecen vacías; cuando están vacías veo los detalles y puedo leer en las palmas que ver los detalles es una fortuna en sí misma, por momentos desaparecen y me muestran que estar entera no es saberme completamente.
Los dedos de ahora tienen música. Mi frente es una lámpara. El resto es un desorden a los fines del Comienzo.
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